Sony anunció que a partir de enero de 2028 dejará de producir discos físicos para todos los nuevos videojuegos de PlayStation, marcando el fin de una era y el inicio de una transición definitiva hacia el mercado digital. Esta medida afectará tanto a sus estudios propios (first-party) como a desarrolladoras externas de renombre, como Capcom, EA y Ubisoft. Desde esa fecha, la única forma legal de adquirir novedades para consolas PlayStation será a través del formato digital.

Para una compañía que en 1994 consolidó su liderazgo al adoptar el sistema de CD en lugar de cartuchos, esta decisión representa un cambio histórico. Según Sony, responde a una “mutación radical” en los hábitos de consumo y a una estrategia financiera que busca reducir costos de fabricación, preparando el camino para la próxima generación de consolas, incluida la esperada PlayStation 6.
Desde PlayStation se plantea esta medida como una “evolución orgánica” para adaptarse a las preferencias actuales, donde los juegos digitales superan ampliamente en ventas a los físicos. Datos recientes indican que cerca de cuatro de cada cinco juegos de PlayStation 4 y PlayStation 5 vendidos a nivel global el último año fueron adquiridos por descarga digital, relegando el formato físico a un nicho cada vez más reducido.
Esta tendencia se consolidó desde 2020, con la aparición de las versiones de PS5 y Xbox Series X/S sin unidad lectora de discos, un componente cuya fabricación se ha complicado por la escasez de proveedores. Recientemente, Rockstar Games generó controversia al anunciar que la edición física de Grand Theft Auto VI no incluirá disco, sino solo un código de descarga.
La eliminación del formato físico tendrá un impacto inmediato en el mercado de segunda mano y en el coleccionismo, transformando los discos en piezas limitadas y valiosas. Al cesar la fabricación de discos Blu-ray por parte de Sony, los juegos en físico se convertirán en bienes finitos, impulsando su valor en un mercado retro que ya mueve miles de millones de dólares.
Los expertos diferencian dos grupos en la tasación de juegos físicos: por un lado, las ediciones limitadas y títulos de culto, cuyo precio puede oscilar entre 200 y 1,000 dólares; por otro, los ejemplares retro en buen estado, sellados y certificados, que pueden alcanzar valores superiores a los 20,000 dólares.
Para los usuarios, la desaparición del disco plantea preocupaciones, ya que elimina la posibilidad de revender, intercambiar o prestar juegos, atando a los consumidores a los precios y políticas de la PlayStation Store. Además, los riesgos asociados a cierres de servidores o suspensiones de cuentas podrían privarles del acceso a sus bibliotecas digitales.
Este escenario se agrava con el cierre anunciado de las tiendas virtuales de PlayStation 3 y PlayStation Vita, que implicará la pérdida irreversible de numerosos títulos exclusivos. Incluso, algunos lanzamientos recientes en formato físico requieren descargas adicionales para funcionar completamente, evidenciando la creciente dependencia del formato digital.
El calendario fijado por Sony para enero de 2028 también sirve como indicio para los analistas sobre la próxima consola PlayStation 6, que según Ampere Analysis será 100% digital y no llegará antes de esa fecha. La eliminación de la unidad lectora permitirá a Sony reducir costos y ofrecer mejores precios, aunque aún no está claro si la compañía ofrecerá una unidad externa opcional para mantener la compatibilidad con juegos físicos existentes o si abandonará definitivamente este formato.